Barbara Fiore

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EL SILBIDO DEL LOBO

Vacaciones. Un pueblo cualquiera donde los campos están a un breve paseo de la cama donde amaneces. El tiempo se mide en palabras como “chapuzón”, “primos”, “helado”, “bicicleta”, …”tebeos”. Sí, siempre hay rincones donde se apilan esos maravillosos papeles.

Yo los leía todos: de humor y de aventuras, en blanco y negro y en color, nacionales y extranjeros. Los devoraba con finales cerrados y con implacables “continuará” que no se habían cumplido en treinta años. Repetía una y otra vez, aunque los conociese de memoria. Era adicta.

Me encantaba también la sensación de compartir lecturas con invisibles compañeros de varias generaciones. Mi propio padre era uno de ellos, pero transformado ficcionalmente, igual que todos nosotros, en un travieso muchacho del País de Nunca Jamás. El cómic era un reino de libertad y de infancia.

Con la vuelta al cole, aparecían las listas de lecturas recomendadas, los clásicos y el didactismo. Como auténtica ratona de biblioteca, los devoraba igualmente; pero la fraternidad se rompía, emulada apenas por el intercambio de series y colecciones. El mundo de la viñeta no exigía carnet ni declaración de principios. Cualquiera podía entrar y salir de él sin condiciones.

 

El silbido del lobo me ha devuelto esa sensación. A pesar de venir camuflado por una cuidada edición en tapa dura y con una innecesaria justificación en la contracubierta, la narración gráfica también pasa sin complejos de un género a otro: del álbum a la narración ilustrada, del cuento tradicional a las películas de pandillas, pero siempre en clave de cómic. En sus páginas, un héroe incomprendido combate contra la avaricia y el desprecio de los poderosos; las calamidades se abaten sobre él; una extraña sustancia lo transforma… ¿No os suena de nada?

A partir de ahí mi fiebre creativa se desata. Que el personaje protagonista sea un lobo establece continuidad con los talleres de periodismo que dieron tan buen resultado y me empuja a retomar los de cómic. Quiero recorrer sus elementos, proponer selecciones, hacer un club de lectura, un canal de booktubers. Y, puesto que tengo pendiente una consulta desde nuestro correo (¿Ves, Rocío? No nos habíamos olvidado), vamos a empezar una nueva ruta, una ruta de CÓMIC.

Sigue El silbido del lobo y descubre tus súper poderes. ¡Reinventamos las vacaciones!

cubierta silbido

El silbido del lobo

Bjorn Rune Lie

Barbara Fiore Editora

 


HILDA Y EL TROL

Hilda y el trol.

Luke Pearson.

Barbara Fiore

Hilda y el trol

“Llegó con tres heridas:

La del amor,

La de la muerte,

la de la vida”[1]

Dicen que hay sólo tres temas en toda la literatura. Dos de ellos llegan con nombre propio, e incluso cuando se entrelazan nadie discute su espacio: El Amor y la Muerte. El tercero, sin embargo, es un espíritu inasible en torno al cual se organiza el eterno debate: lo llamaremos vida, lo llamaremos viaje, lo llamaremos búsqueda. Cómo lo llamaremos.

La literatura infantil, a menudo temerosa del cuerpo rotundo del Amor y la Muerte, suele elegir ese territorio indefinido. Juega a lo largo y ancho del mismo, vistiendo el adjetivo “iniciático” como una suerte de documento preventivo, una “L” en el parabrisas trasero: estamos en periodo de pruebas.

¿Pruebas? En realidad no hay nada más vivo, más involucrado en la búsqueda ni que se la tome más en serio que un niño. Por ejemplo, Hilda. Las 24 horas (incluso mientras duerme) las dedica a explorar territorios, buscar indicios, comprobar teorías, experimentar nuevas situaciones. La relación con su madre es de una rara autonomía: niña y adulta permanecen en sus roles (la madre es cuidadora y referente, punto de partida y de regreso), pero las actividades de cada una conviven con las de la otra en medio de una amable libertad:

“-Mamá, pasaré el día dibujando en la montaña…

– De acuerdo, corazón. Vuelve a la hora de cenar, ¡y dibújame algo bonito!”

Brizna es la mascota compañera, perfectamente integrada, estética y ficcionalmente hablando: alguien a quien Hilda puede cuidar a su vez y mostrarle sus descubrimientos. Y el resto es un mapa abierto a la aventura: la naturaleza y la ciudad, los seres reales y los imaginarios, los libros y las actividades físicas… Hilda no renuncia a nada y cualquier lector con esa misma disposición es bienvenido a acompañarla.

Cualquiera, claro, que no tenga prejuicios sobre si un cómic es literatura, o es arte, o es lectura; si los grandes temas son para niños, si la literatura infantil puede interesar a los adultos, si fomentar la autonomía es bueno para las niñas, si los humanos tienen el pelo azul, si los trols existen, si hay mundos paralelos y galaxias habitadas, si se puede citar a Miguel Hernández para hablar de cosas como éstas…

[1] Miguel Hernández. Cancionero y romancero de ausencias.

asi es la vida del aventurero

 


BOSQUE DE LECTURAS

De todas nuestras actividades de formación, mi favorita es el Bosque de Lecturas. Una vez al mes nos reunimos profesionales del mundo de la educación y del libro para buscar los mejores títulos de literatura infantil y, sobre todo, contar las maravillosas experiencias que provocan al ponerlos en contacto con sus destinatarios legítimos: niñas y niños de todas las edades. Escribimos reseñas que pueden consultarse en un blog y vemos crecer una selección que transforma nuestra práctica docente.

El grupo arrancó de la mano de una excelente asesora de Bibliotecas Escolares, en el CPR de Gijón. Aquí podéis leer sobre ese comienzo y consultar materiales que nos ayudaron a reflexionar y organizar los encuentros: http://selecciondelecturas.blogspot.com.es/p/el-porque-de-este-blog.html

Cuando las circunstancias institucionales cambiaron, todas teníamos clara la importancia de esa cita mensual para nuestro trabajo. Nada nos enseñaba tanto ni nos daba más impulso, así que ¿por qué renunciar a ello? Nos trasladamos a otro lugar, tanto físico como virtual, y renacimos como Bosque de Lecturas:

http://bosquedelecturas.wordpress.com/tag/quienes-somos/

Estamos presentes en el origen de las Rutas, como podéis ver en esta entrada incluida en la Ruta 2: Elementos de la comunicación.

Os copiamos el texto que, a buen seguro, no os dejará indiferentes:

<<Uno de los alumnos que más problemas me está causando este año, es un chico gitano de catorce años. Molesta continuamente en clase, cacarea, saca navajas, lanza papeles con tirachinas… Me resulta imposible conectar con él ni por las buenas ni por las malas. Lo único que tiene bueno es que viene muy poco.

Después de 15 días de ausencia, aparece por el instituto justo el día en que el resto de sus compañeros están de excursión. Estamos él y yo solos en el aula. No tengo ganas de intentar enseñarle nada. Me tiene muy quemada. Así que, mientras yo corrijo exámenes, le ofrezco el libro de Jimmy Liao y le digo que se esté calladito mirando las ilustraciones.

Pasan más de cinco minutos, y no ha abierto la boca. Le observo con el rabillo del ojo. Llega al final del libro y vuelve a empezar. En dos meses que llevamos de clase, nunca le había visto tanto rato con un libro en las manos. Ya no puedo dejar de mirarlo. Le pregunto si le ha gustado. “Sí”, contesta. “¿Qué dibujo te ha gustado más?”. Pasa las páginas, hasta llegar a una ilustración en la que los niños protagonistas surcan los aires en un autobús.

Le digo:”Lee el texto de la página”.

- “Nuestro odio por la escuela hacía que a menudo tuviéramos ganas de huir, pero no sabíamos adónde.”

Pregunta: -“¿Puedo copiarlo en mi cuaderno?”. “Claro”.

Es la primera vez en lo que va de curso que le veo coger un boli. Copia el texto con una caligrafía pésima y, después de pensar unos segundos, me dice:

-“Yo cuando me escapo, sí se adónde ir: a casa de mi madre.”

Y de repente se suelta y lo cuenta todo. Que su padre está en la cárcel y su madre muy enferma. Él y su hermano, un año más pequeño, viven en un centro de acogida. Estos últimos 15 días se habían escapado y se habían ido con su madre, hasta que los encontró la guardia civil y los devolvió por la fuerza al centro. Durante este tiempo estuvo robando. Tuvo suerte: una cartera tenía 300 euros. Se compró un móvil y le dio a su madre el resto del dinero. Odia el centro de acogida y odia el instituto, porque casi no sabe leer ni escribir y los profes sólo hacemos cosas aburridas.

Ahora va a portarse bien durante un mes, porque el tutor del Centro le ha dicho que, si lo hace, le dejará ir 10 días en Navidad con su madre. Pregunta:

-“Mañana, ¿me vuelves a traer este libro para mirarlo otra vez?

-“Claro”.

Desde ese día de la semana pasada, ha desaparecido. Volvió a huir. Yo sé dónde está, y también sé que gracias a La noche estrellada he conseguido abrir una vía de comunicación. Sé que cuando vuelva las cosas no volverán a ser ya nunca tan difíciles con él. Sé que hay libros mágicos, y sé que hay niños (sí, niños; 14 años) que sólo necesitan un libro mágico para empezar a hablar y a pedir ayuda.>>

Emma C. (escrito y vivido hace meses y años)

La noche estrellada. Texto e ilustraciones de Jimmy Liao.  Barbara Fiore Editora.

La noche estrellada. Jimmy Liao. Ed. Barbara Fiore.DA9801015-03-014

http://bosquedelecturas.wordpress.com/2013/08/06/la-noche-estrellada-de-jimmy-liao/


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