EXPERIENCIAS DE LECTURA

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EL PLACER DE CAMINAR

ponerse las botas

Termina un periodo de duro trabajo. Al mirar por la ventana siento la llamada del sol, del aire fresco, de las hojas que amarillean… No siempre son las mismas las señales, pero sé hacia dónde me empujan. “Toma tus botas”… “Entra en el bosque”… “Sal a caminar”… El placer de mis pasos sobre la hierba o la tierra, envuelta por el sonido del agua o el viento, al ritmo del latido y la respiración.

Podría caminar sola. En cierto modo, caminar es un ejercicio solitario, una medida de tus propias fuerzas, un encuentro contigo mismo al final de tus pasos. Pero he hallado y envuelto mis grandes amores en este aliento del bosque y la montaña: mi pareja, mis hijos, mis amigos de la infancia… Los caminos son el marco de las fotografías que guarda mi memoria.

Hay, por tanto, varios pares de botas en el armario: algunas muy pequeñas, algunas muy gastadas. He de pensar una ruta donde todas tengan cabida y disfrute, donde la emoción de unos no se convierta en el fracaso de los otros. Donde la cumbre o el manantial nos reúnan finalmente acompasados, satisfechos.

Inicio la búsqueda. Muchos caminantes han recorrido los senderos antes que nosotros. Algunos incluso los han creado, recuperado, plasmado en mapas. Sus motivos han sido muy variados: hay caminos de supervivencia, de gloria, de destierro. Hay caminos comerciales, institucionales, de propiedad privada. Hay itinerarios radiales, circulares, alternativos, de dirección única. Se superponen calzadas romanas con majadas de pastores, centros de peregrinación con el último trayecto de los condenados a muerte. Voces que susurrarán historias en nuestros oídos mientras avanzamos. Tal vez sienta el impulso de volver a aquellas que nosotros mismos reinventamos.

Anticipo, sopeso, descarto… Elijo. Y paso a ocuparme de los detalles “prosaicos”: cuánto se tarda en llegar, si hay que solicitar permisos o reservas, si puedo acceder por mis propios medios, qué equipo necesitamos, qué alimentos y bebidas, qué abrigo. Caminar es viajar, salir de la comodidad del hogar, pero admite todos los niveles de aventura.

Y por fin, allí estamos: cara a cara con los charcos y las piedras, con la niebla o la avalancha de turistas. En el momento de la improvisación controlada, cuando sólo hay bocadillos de queso y uno de los miembros del grupo es intolerante a la lactosa. Cuando el teléfono donde descargaste la ruta se queda sin batería. Cuando el valle que recordabas sin tendido eléctrico, sin pavimentar, mecido por el eco de las esquilas, aparece atravesado por un imponente viaducto.

Tranquilos todos: no abandonéis ahora. Existen estos momentos en que el universo parece conspirar en contra. A menudo se convierten en portal de las rutas verdaderamente nuestras, en las nos pusimos en lugar del otro, aprendimos a escuchar, arriesgamos sinceramente.

Hemos llegado. Un tiempo sin medida envuelve nuestra mirada. Allí donde no es fácil llegar, todo sabe diferente. Aunque no podamos instalarnos en este reino de plenitud y asombro, todas nuestras células se colman de maravilla.

 

 

desde la cima

Creo que ahora a nadie extrañará el nombre de nuestra propuesta: Rutas de Lectura. Si bien se presenta como una “Guía para trabajar la comunicación en el aula”, todos sabemos que las etiquetas son más clasificadoras que descriptivas. En estos párrafos que hoy pergeñamos para las II Jornadas de Animación a la Lectura, Escritura y Observación, esperamos hacer un retrato mejor de este proyecto, que es en realidad confluencia de muchos otros, recogida (organizada) de experiencias y momentos y, sobre todo, invitación a emprender caminos nuevos en compañía de aquellos que, como vosotros, se acercan a explorar.

Partimos, nuevamente, del PLACER. Placer de caminar, de leer, que nos saca de la rutina hacia el descubrimiento. Placer de la Voz Literaria y gratuita, cuando el camino no es “un medio para”, sino el destino mismo, la propia realización.

En ese contexto tiene sentido el ENCUENTRO. No intercambiar “ejercicios”, métodos escolares de desciframiento y comprensión funcional, monosémica, donde los logros se traducen en puntuación y no en conocimiento. La lectura compartida habla de quiénes somos y del espacio insustituible que ocupamos en la comunidad, en el círculo en torno a la hoguera, más allá del pago del trabajo.

Ahí está el lugar de las brujas: mujeres al borde del camino y de la hoguera. Con poderes antiguos que surgen de la palabra pero no se someten al presente, a la comodidad ni al mejor postor. Cercanas a los extremos de la vida y la muerte. Hadas.

En nuestro caso la magia es humilde. Sabemos leer con pasión, revivir la emoción infantil y juvenil que supuso nuestro encuentro con los libros, escuchar la mente en expansión de los más pequeños. Nos sentamos junto a ellos y allí, a su altura, se extiende la alfombra mágica: EL ÁLBUM ILUSTRADO. Este género híbrido de imagen y palabra permite reconstruir la competencia tanto del lector como del mediador. Recorriendo su páginas se crea una situación de igualdad que permite incorporar a ambos a un proceso común de interpretación: el lector avezado se ve desposeído de las ventajas que le empujaban a prejuzgar al otro desde su zona de confort, mientras el lector considerado débil experimenta la libertad de seguir su intuición, hacer propuestas en la búsqueda del significado y emular los recursos aprendidos para componer sus propia comunicación literaria.

lector André Da Loba

Ni el análisis de esta situación ni la metodología utilizada para profundizar en ella son en modo alguno invento nuestro. En el capítulo de introducción a las Rutas, se presentan y enlazan los discursos en que fundamentalmente nos hemos basado: el de Antonio Mendoza Fillola sobre La formación lectora en la etapa escolar, el de Cecilia Silva Díaz acerca de Álbumes metaficcionales y conocimiento literario y el de Aidan Chambers en torno a Los niños, la lectura y la conversación. Si a esto le sumamos el estímulo para la investigación que aporta Rosa Piquín Cancio en su publicación Proyectos Documentales Integrados, podemos decir que tenemos MAPAS CLAROS Y ACTUALIZADOS PARA EMPRENDER CAMINOS LECTORES CON NUESTROS NIÑOS.

Y sin embargo encontramos que el álbum no habita en las escuelas. Menos aún, en los institutos. Con suerte lo encontraremos en las aulas de Educación Infantil, allá donde el desciframiento no imponga todavía su absoluto gobierno. Porque a eso se llama “caminar”, se llama “leer”: al trayecto repetitivo que va de casa a la escuela, del libro de texto al examen, de la cartilla a los “retos lectores” que se miden “al peso”, por número de páginas.

Por eso creamos Rutas de Lectura para el entorno educativo y lo hicimos en colaboración con editoriales enamoradas del álbum ilustrado, especializadas en él y comprometidas con su difusión. Gracias a ellas pudimos elaborar una página web de acceso libre y gratuito, para un programa a largo plazo, de permanencia, sin las cortapisas de la moda y el mercado de novedades. Un programa que iniciamos desde la perspectiva de un tema básico, tanto para la Educación como para la Literatura: LA COMUNICACIÓN.

Las ocho primeras Rutas se abrieron como ramas en torno a un tronco. La primera sostiene a las demás mediante el acto necesario de preguntarse por el sentido, la FUNCIÓN DE LA COMUNICACIÓN en nuestra vida y nuestro crecimiento. Un clásico como Guyi Guyi, de Chi-Yuan Chen, nos permite nacer juntos, ser acogidos y a la vez tomar decisiones propias sobre nuestro sentido de pertenencia. Nos permite explorar la identidad.

GUYI GUYI

A partir de esas experiencias compartidas, se van desplegando puntos de conversación y análisis, actividades de creación y aprendizaje. La Ruta 2 transforma un cuadro conceptual muy alejado de los intereses del niño en un cúmulo de situaciones familiares donde los ELEMENTOS DE LA COMUNICACIÓN demuestran toda su importancia. El mensaje en clave, de Troshinsky, inicia el juego, con una estética retro y un mensaje intemporal.

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La Ruta 3 está dedicada a la investigación, pero siempre más interesada en las preguntas que en las respuestas, en el proceso de “aprender a aprender” más que en los archivos. La cosa perdida, de Shaun Tan, nos sitúa ante esa información aparentemente inútil que resulta esencial en la infancia. Porque, al fin y al cabo, todos los niños pequeños son “recién llegados” a este mundo y necesitan aprender cómo funciona y hablar de ello con los demás.

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En las Rutas 4 y 5 nos centramos en la COMUNICACIÓN NO VERBAL. La 4 reivindica LA DRAMATIZACIÓN COMO RECURSO, utilizando como referencia básica la obra de Tomás Motos Teruel y Francisco Tejedo, Prácticas de dramatización. Y qué mejor para poner en práctica sus sugerencias que un álbum sin (casi) texto como La puerta, de Michel Van Zeveren, una sucesión de escenas tiernas, divertidas y especialmente propicias para prestar atención a la expresión corporal.

la puerta

EL PODER DE LA IMAGEN ocupa la Ruta 5. Siguiendo el fascinante vuelo de Los pájaros, de Germano Zullo y Albertine, viajamos a través del diálogo entre la imagen y el pensamiento. Descubrimos la riqueza de los recursos plásticos para abordar y renovar cualquier área del conocimiento: arquitectura, escultura, confección, estampación… Sumergiéndonos en estos saberes prácticos, nuestra mirada cambia, se expande. Multiplicamos nuestra creatividad.

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Entonces nos lanzamos de lleno a la COMUNICACIÓN LITERARIA. La Ruta 6 propone un abanico de ESTRUCTURAS NARRATIVAS que lo mismo puede partir del análisis temporal que de las asociaciones sorprendentes, de los cuentos populares o de las biografías. Cuando nace un monstruo, de Sean Taylor y Nick Sharrat, tiene una pizca de todo ello y, puesto que nació de un poema tradicional brasileño, incluso podría formar parte de la Ruta 7, LA VOZ QUE CANTA.

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En esta ruta, el juego poético transforma el mundo y nos lo devuelve envuelto en papel de regalo. Chamario, de Eduardo Polo y Arnal Ballester, es la joya literaria en que nos perdemos, jugando, para reencontrarnos más libres y humanos. Junto a ella conviven con naturalidad tanto las canciones infantiles como los ritmos de los más prestigiosos autores: Goethe, Cortázar o Rubén Darío.

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El último itinerario, la Ruta 8, retoma todos los aspectos de la comunicación, esta vez de la mano de cuatro PERSONAJES COMPLEJOS Y LITERARIOS, protagonistas de sus respectivas series de aventuras: Pomelo, un elefante filósofo que explora el entorno en el que vive; Antonino, un montañero preocupado por el cuidado de la naturaleza y sus amigos; Pequeño Rey, siempre organizando su universo a través del juego; y Buh, un búho enternecedor que explora sus emociones en la relación con los demás.

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¿Hemos llegado ya a la meta? Imposible. El placer de caminar es una llamada siempre abierta, que nunca se agota. Mientras contamos el proyecto a viajeros de aquí y allá, que se interesan por la lectura compartida con la infancia, surgen nuevas rutas en nuestro día a día con los niños. En este momento, dos guías más están en proceso de elaboración.

 

Una se centra en la presencia del UNIVERSO CIENTÍFICO en los álbumes ilustrados, ya sea en títulos de ficción que incluyan dichos temas o bien en títulos, cada vez más habituales, que priorizan el contenido documental e informativo.

 

La otra está destinada a EXPLORAR EL ARTE, creando al mismo tiempo estructuras expositivas y de contenido que actúen como herramienta educativa accesible para los centros escolares. Citamos nuestra propia Ruta 5 para cerrar nuestra intervención recalcando la importancia que damos a esta cuestión:

 

“El arte siempre es una transformación, no un mero adorno decorativo. Su finalidad no es la obra concreta, sino el propio proceso de búsqueda. Es ahí donde se genera el encuentro con el niño: con los pequeños que acuden a nuestras clases cada día; con el chiquillo que una vez fuimos o el que las circunstancias no nos permitieron ser; con el niño que aún permanece en nuestra curiosidad cotidiana y en nuestra capacidad para disfrutar del mundo en estado puro, como un infinito campo de juegos.

El álbum ilustrado materializa ese mundo y lo hace accesible a todos, no importa cuál sea su edad, el nivel de formación o la procedencia. Es una plataforma integradora de encuentro, que genera pasión, sentimientos compartidos, redes de comunicación.”

Equipo TresBrujas. Comunicación realizada por Lara Meana y Beatriz Sanjuán para las II Jornadas de Animación a la Lectura, Escritura y Observación, en la sede de la UIMP en Valencia. Julio de 2016

pies ante la ventana

Fotografías realizadas por Roberto Molero

Ilustraciones pertenecientes a los títulos citados en el párrafo previo a cada una.


EL SILBIDO DEL LOBO

Vacaciones. Un pueblo cualquiera donde los campos están a un breve paseo de la cama donde amaneces. El tiempo se mide en palabras como “chapuzón”, “primos”, “helado”, “bicicleta”, …”tebeos”. Sí, siempre hay rincones donde se apilan esos maravillosos papeles.

Yo los leía todos: de humor y de aventuras, en blanco y negro y en color, nacionales y extranjeros. Los devoraba con finales cerrados y con implacables “continuará” que no se habían cumplido en treinta años. Repetía una y otra vez, aunque los conociese de memoria. Era adicta.

Me encantaba también la sensación de compartir lecturas con invisibles compañeros de varias generaciones. Mi propio padre era uno de ellos, pero transformado ficcionalmente, igual que todos nosotros, en un travieso muchacho del País de Nunca Jamás. El cómic era un reino de libertad y de infancia.

Con la vuelta al cole, aparecían las listas de lecturas recomendadas, los clásicos y el didactismo. Como auténtica ratona de biblioteca, los devoraba igualmente; pero la fraternidad se rompía, emulada apenas por el intercambio de series y colecciones. El mundo de la viñeta no exigía carnet ni declaración de principios. Cualquiera podía entrar y salir de él sin condiciones.

 

El silbido del lobo me ha devuelto esa sensación. A pesar de venir camuflado por una cuidada edición en tapa dura y con una innecesaria justificación en la contracubierta, la narración gráfica también pasa sin complejos de un género a otro: del álbum a la narración ilustrada, del cuento tradicional a las películas de pandillas, pero siempre en clave de cómic. En sus páginas, un héroe incomprendido combate contra la avaricia y el desprecio de los poderosos; las calamidades se abaten sobre él; una extraña sustancia lo transforma… ¿No os suena de nada?

A partir de ahí mi fiebre creativa se desata. Que el personaje protagonista sea un lobo establece continuidad con los talleres de periodismo que dieron tan buen resultado y me empuja a retomar los de cómic. Quiero recorrer sus elementos, proponer selecciones, hacer un club de lectura, un canal de booktubers. Y, puesto que tengo pendiente una consulta desde nuestro correo (¿Ves, Rocío? No nos habíamos olvidado), vamos a empezar una nueva ruta, una ruta de CÓMIC.

Sigue El silbido del lobo y descubre tus súper poderes. ¡Reinventamos las vacaciones!

cubierta silbido

El silbido del lobo

Bjorn Rune Lie

Barbara Fiore Editora

 


AUSENCIA Y PRESENCIA

 

Miro la fecha para asegurarme: hace cinco meses que no publico en este blog.

Todas las semanas aparece en mi agenda la anotación “escribir entrada para Rutas”; pero no se cumple. Y hoy estreno cuaderno, afilo el lápiz, me hago preguntas.

¿Alguien está esperando este mensaje? ¿Sabe quién se lo envía y para qué? ¿Estamos en contacto de algún otro modo, más cómodo, útil o cercano?

Me miro al espejo de estas líneas y veo dos rostros al otro lado, con dos respuestas muy diferentes.

Hay un rostro presente, de carne y hueso, que ha recorrido pueblos y ciudades, ha leído con niños y adultos, ha planteado retos y buscado soluciones para comunicarnos a través de la lectura. Alguien en quien me reconozco.

Pero hay un rostro ausente, alguien que ha intentado jugar en la Red según reglas con las que no se siente cómoda. Alguien que no soy yo y a quien, probablemente, nadie espera.

¿Merece la pena, entonces, volver a habitar este espacio? Por mi parte me digo que sí, que tiene sentido un buzón donde reunirnos, porque las Rutas se extienden más cada día, inician nuevos proyectos, quieren mantener lazos. Pero no basta mi voz. Hoy tengo que pasaros el turno, pedir un comentario, un signo de presencia.

¿Queréis conocer la nueva Guía y participar en su creación? ¿Saber quiénes somos las Brujas, si todavía no hemos coincidido en persona? ¿Estar al tanto de los proyectos que desarrollamos y también de los que encontramos en el camino y nos parecen maravillosos?

¿Queréis que este mensaje llegue a vuestra bandeja?

Pongo el dedo sobre el botón del cuentakilómetros y espero.

Si me haces una señal, empezamos de nuevo.

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PD: La imagen de cabecera es obra de Simone Rea y pertenece al álbum El actor, editado por A buen Paso. Es una de esas historias bellas, sutiles, que no nacen para la fama sino para el amor. Yo amo este libro. Lo regalo a algún amigo con la timidez de un mensaje secreto, sintiéndolo mío. Y os lo recomiendo en postdata, porque no puedo evitarlo.


La jardinera. Sarah Stewart. Ed. Ekaré.

LA JARDINERA

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Queridos lectores:

Me siento a escribiros bajo esas nubes, ya de otoño, que prometen agua a los campos. Estuve con vosotros, grandes y pequeños, en las I JORNADAS DE RUTAS DE LECTURA y hablamos de emociones. No, no de aquellas que viven disecadas en un catálogo escolar, sino de las que nacen de forma espontánea al compartir una historia, al dejar que sus páginas nos lleven a nuestra propia vida y a las cosas que nos importan.

Hubo risas, canciones, muchos ojos atentos y también sorprendidos. Hubo cuentos de antaño, lecturas de siempre y para siempre. Y entre todas ellas, hubo un lazo que quiero compartir aquí, en esta carta, como hago a veces con mis amigos: un regalo de palabras bajo la protección de un sello.

Hace unos años, La jardinera era para mí un libro pequeño y agradable que solía olvidar en la estantería cuando salía a la calle con mi carrito de biblioteca. Me gustaba la narración en género epistolar, la protagonista tranquila y paciente, el valor cotidiano que permite a los niños sobrevivir a las grandes crisis sin renunciar al futuro… pero me faltaba algo. En realidad, me faltaban muchas cosas, conexiones que me trajo el tiempo cuando, igual que la pequeña Lydia Gracia, ejercí el arte de sembrar y cuidar lo sembrado.

Llegó el tiempo de Rutas. Años de trazar itinerarios de lectura, de libros que conducen a otros libros, se plasmaron en este proyecto. En él coincidimos con personas de muy distintas edades y profesiones, para quienes el álbum ilustrado era especial. Y una de ellas me dijo: “Es uno de los pocos libros que no puedo leer sin una lágrima”. Y entonces me llegó, por fin, en su formato original. No aquel de tapa blanda y reducido tamaño que yo conocía. Ahora podía sumergirme en sus ilustraciones como si fueran escenas de una película; leía las cartas en medio de esas ilustraciones, como pausadas postales; me iba llenando de luz a través del viaje.

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El libro me eligió; pero el amor aún estaba por llegar.

Un día saqué de la biblioteca pública una novela gráfica dramática y autobiográfica: Stitches. A lo largo de sus viñetas en blanco y negro, de fuertes claroscuros y líneas angulosas, asistí a una infancia marcada por el desamor y la enfermedad. Sufrí por un niño que no encuentra su lugar en el mundo, pues los brazos de su madre, que deberían ser su primer refugio, jamás lo acogen. En las últimas páginas huí con él de aquel entorno desgraciado.

Sólo en los agradecimientos finales -ese texto que nadie lee, que es casi una dedicatoria personal- llegué a la total reparación: la vida continúa más allá de esa “a medias ficción” y el autor se encuentra a sí mismo en una relación cómplice y libre al mismo tiempo, la que establece con su mujer, Sarah Stewart. El nombre resuena en mi interior. El volumen que tengo entre mis manos es una obra de David Small. Por fin cada trazo, cada profundo significado de La jardinera, llega verdaderamente hasta mí.

Unos puntos suspensivos representan un silencio en medio de las cartas. En ésta anticipan el final, pero también el espacio para un continuará. Al contar esta experiencia de lectura en las Jornadas he revivido mis emociones y he invitado a otros a comprenderlas.

La tarde se escapa. Lanzo mi mensaje al abismo de los buzones, aunque sean digitales. Queridos lectores: qué riesgo delicioso, escribir esas palabras.

Felices cuentos. Felices encuentros.

Con cariño os escribe:

Beatriz

 


LA PUERTA

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La puerta.
Michel Van Zeveren
Editorial Corimbo.

” Una cerdita entra en el baño, buscando un poco de intimidad para ducharse. Pero parece que toda la familia se ha puesto de acuerdo para interrumpirla… Una reflexión sobre la necesidad de espacio personal, el respeto y la importancia de comunicar nuestros sentimientos.” (Ruta 4. Comunicación no-verbal: la dramatización como recurso. Pág. 63)
A las Brujas nos gusta el Teatro. Lo disfrutamos como espectadoras, también lo utilizamos como recurso cuando contamos cuentos o leemos en voz alta un texto. Pero hoy os proponemos algo más. Más que un elemento de disfrute, más que un recurso educativo. Hoy traemos el teatro como un PROYECTO EDUCATIVO en sí mismo.

Por una parte, requiere un trabajo corporal, educar la voz, bucear en nuestras emociones, aprender a expresarlas. Pero es también una oportunidad para aprender a planificar. Es necesario, por ejemplo, pensar en el vestuario, el tipo de luz y decorados, para recrear el ambiente que necesita la historia. Requiere también aprender a dirigir a los actores, establecer calendarios de ensayos, decidir cuándo la obra está lista para ser representada. También  precisa organizar la producción: establecer los recursos disponibles, presupuestar gastos, realizar compras, establecer aforo y valor de la entrada, elegir los medios publicitarios, diseñar cartel y entradas…

En definitiva, un proyecto educativo integral en el que abordamos varias áreas de conocimiento (matemáticas, lengua española, conocimiento del medio, plástica) y en el que desarrollamos múltiples competencias y nuestra inteligencia emocional.
¿Se le puede pedir algo más a un proyecto? Pues que sea sencillo de llevar a cabo en el aula. Para eso hemos elaborado la Ruta 4, un paso a paso de cómo utilizar la dramatización como recurso, lleno de enlaces a artículos y experiencias que os ayudarán a que vuestro proyecto teatral sea todo un éxito: http://www.rutasdelectura.com/descarga_pdf/Ruta4.pdf

Nuestro camino comienza ante una puerta. ¿Te atreves a abrirla?

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Ilustración de Suzy Lee para Alice in Wonderland


ANTONINO CONTRA EL TIEMPO

“Antonino pasea contento por el bosque cuando descubre a Oso, que ha caído en una trampa de cazadores. Sólo tiene cinco minutos para llevarlo al hospital. ¿Será capaz de llegar a tiempo? Un libro sobre la responsabilidad medioambiental y la amistad.” (Ruta 8: La comunicación a través del personaje, pág. 139)

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En un principio, cuando nos encontramos por primera vez con este personaje de grandes bigotes, sonriente, bajito y bonachón, no acabamos de entender qué ven en él los niños. Pero cuando nos adentramos con Antonino en el bosque y descubrimos a oso, no podemos evitar sentirnos también responsables y querer acompañarle en esa carrera trepidante para salvarle.

Después de esta aventura, Antonino y Oso se harán amigos inseparables. Y en los siguientes libros de la serie “Antonino va y viene” y “Antonino de sueño en sueño” asistiremos a esos pequeños roces de la convivencia, aprenderemos a ponernos en el lugar del otro, entenderemos qué significa cuidar a alguien, pero también dejarse cuidar. Sobre todo podremos hablar de lo que significa ser responsables respecto al mundo y los seres que nos rodean.

Si además buceamos en nuestras Rutas de lectura y tiramos del hilo, encontraremos un montón de propuestas para investigar sobre el medioambiente o para explorar conceptos matemáticos.

Seguro que a esas alturas ya compartiremos el entusiasmo de los niños por estos dos personajes. Para entonces, Antonino se habrá convertido en nuestro Antonino, nuestro héroe.

“¡Antonino!

¡Antoninoooooo!

¡AN – TO – NI – NOOOO!”

Llamadlo bien fuerte, que Antonino nunca falla.

 

 

 

 


CUANDO NACE UN MONSTRUO

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Cuando nace un monstruo.

Sean Taylor y Nick Sharratt.

Editorial Juventud.

“Cuando nace un monstruo, las posibilidades son siempre infinitas. Puede que lo haga en los bosques lejanos y entonces ya está; o puede que decida vivir debajo de tu cama y os hagáis amigos para siempre.

Un libro desternillante con una estructura circular que plantea siempre dos opciones posibles: la que pone final a una de las historias y otra que la continúa. Una propuesta que invita a reproducirla una y otra vez, creando nuestros propios relatos.” (Ruta 6: Comunicación literaria: Estructuras narrativas, pág. 96)

 

Las Brujas siempre llevamos este título en nuestra escoba volandera. No importa cuál sea el curso al que vamos: sabemos que será un éxito. Además, ¡es tan fácil de contar! Imágenes grandes y atractivas, humor a raudales y, sobre todo, una estructura perfecta que abre la puerta a la creatividad.

Por eso lo elegimos para iniciar la Ruta 6, nuestro pequeño laboratorio de creación literaria. Por un lado, queríamos reivindicar la gratuidad de la literatura, el puro disfrute del juego con la palabra. Y sin renunciar a ello, era perfecto para mostrar la fuerza de una estructura bien trabajada.

Para poder comunicar QUIÉNES SOMOS necesitamos estructuras claras, fácilmente reconocibles y reproducibles. Las estructuras no son sólo “forma”. Son el esqueleto del contenido, aquello que lo sostiene y le permite crecer. Uno de los cometidos más importantes de la educación es precisamente establecer esas estructuras donde se asienta el conocimiento. En un mundo donde los datos se multiplican incesantemente, las estructuras nos permiten acceder a ellos y organizarlos de un modo que nos resulte útil. Hay que conocer las estructuras incluso para poder romperlas y hallar nuevos caminos.

Hoy os dejamos también una ficha descargable para crear personajes llenos de matices, especialmente monstruos. A vosotros os toca dejar espacio para el diálogo y la creación: debatir con los niños sobre qué significa elegir, tener la libertad para hacerlo y aceptar sus consecuencias; crear historias fantásticas y plasmarlas con imágenes…

Los caminos son múltiples. Sólo hace falta ser valiente y atreverse a averiguar lo que sucede cuando nace un monstruo.

ficha rutas cuando nace un personaje

ficha Cuando nace un personaje


GUYI-GUYI

APRENDER QUIÉNES SOMOS, DECIDIR QUIÉNES QUEREMOS SER

Cuando elaboramos nuestras Rutas de Lectura nos propusimos como objetivo principal trabajar las habilidades comunicativas en el aula (y en casa). Pero… ¿Por qué nos parece tan importante trabajar la comunicación? Podemos responder que es una competencia básica o que es un tema destacado dentro del currículo. Sin embargo, esa no es una motivación válida para los niños. Si dialogamos con ellos es fácil coincidir en que comunicarse es una necesidad, una acción cotidiana, un instrumento para conocer nuestro lugar en el mundo y entre los que nos rodean. Buscamos dar respuesta a dos de las preguntas fundamentales en la vida: Quiénes somos y Quiénes decidimos ser.

Es por eso que en nuestra Ruta 1 comenzamos el viaje leyendo un álbum ilustrado que nos gusta especialmente: GUYI GUYI, un cuento sobre la identidad, la familia y el respeto por la diferencia.

guyi-guyi

En esta historia, Mamá pata está tan entretenida leyendo que no se da cuenta de que un huevo ha llegado rodando al nido donde está empollando. Del cascarón salen tres patos y un cocodrilo al que llama Guyi Guyi. Mamá pata cría a todos sus hijos por igual, aunque a Guyi Guyi le resulta difícil ser pato. Hasta que un día se encuentra a otros cocodrilos que le explican quién es y que tienen toda la intención de comerse a su familia.

A partir de esta lectura, podemos iniciar una conversación: ¿Qué nos ha gustado del libro? ¿Qué no nos ha gustado? ¿Hay algo que no hayamos entendido? ¿Se puede ser pato siendo un cocodrilo? ¿Es lo mismo ser un pato que comportarse como un pato? ¿Son los cocodrilos familia de Guyi Guyi? ¿Y los patos? ¿Se puede tener dos familias a la vez? ¿Qué significa ser familia? ¿Quiénes forman parte de nuestra familia? Las preguntas son infinitas, pero cada uno tiene que buscar su propia respuesta. Y una vez hallada, debe encontrar la forma de comunicarla a los demás.

Familia significa casa. Casa, especialmente para un pato, significa nido. ¿Por qué no crear nuestro propio nido? Es una actividad muy sencilla. Consiste en hacer nidos con rafia, paja o papel rasgado o cortado en tiras finas, con huevos coloreados. Pueden ser bidimensionales (manchas con técnicas húmedas como acuarela, témpera o pintura de dedos, sobre formas recortadas en cartulina o etiquetas adhesivas) o tridimensionales (huevos de masa coloreada o huevos auténticos cocidos y teñidos, pintados o cubiertos con decoupage). El tema del nido tiene, en todos los sentidos, conexión con el origen de la vida. Mientras los niños manipulan materiales y les dan forma, están reflexionando y expresando expectativas sobre el orden de los seres en el mundo: cómo llegamos, nos acogen, nos transformamos…

¿Te apetece seguir? En la Ruta 1 encontrarás más libros para entender junto a los niños para qué sirve comunicarse. El viaje no ha hecho más que empezar.


LOS CINCO DESASTRES

LosCincoDesastres

LOS CINCO DESASTRES

Beatrice Alemagna

A buen paso

 

Éste es un libro incómodo. Con su aspecto inocente y descuidado, su discurso simple… Tan parecido al de un niño. Ese niño que todo lo olvida, todo lo guarda, se cansa cuando queremos que corra, corre cuando queremos que esté quieto… Un verdadero desastre, ¿no? Nosotros los adultos somos diferentes, ya hemos aprendido y madurado. Claro que no somos como el tipo perfecto. Ese nos cae gordo, es un estúpido.

Entonces, ¿de qué va la historia? Volvamos a empezar: tal vez los cinco desastres no lo son tanto. Pero sí. Incapaces de hacer nada, contentos de ser así. “¡ESO NO ESTÁ BIEN!”, exclamamos con el perfecto. Aunque no somos como él, ¿verdad? No nos enfadamos ni gritamos: “¡Entonces no servís para nada! ¡Sois un cero a la izquierda!”.

¿La moraleja es que hay que estar orgullosos de ser un desastre? Pues menuda conclusión. Debería haber un perfecto más simpático, con dotes sociales para organizar la mejoría de los pobres desastres, que seguramente no tienen la culpa de ser como son: tienen defectos y agujeros, el cuerpo blandito… Necesitan gimnasia y disciplina, cultura general y contenidos útiles para su futuro. Eso es todo.

Vaya libro. Nosotros lo haríamos mejor, que ni siquiera las ilustraciones están muy logradas. Todo muy descabalado. Es normal que los desastres sean así, pero el perfecto… ¿No dice que es bello, liso y con una preciosa melena? Pues no se la vemos por ningún lado. Se parece bastante a los otros, la verdad. Y si no mostramos con claridad la diferencia a los niños, ¿cómo van a saber elegir lo bueno? Necesitamos ejemplos y valores.

Ya os dije que era un libro incómodo. Incómodo para los adultos, porque nos refleja como en un espejo y no nos permite dar respuestas claras a las preguntas difíciles de tragar que nos plantea. Incómodo, como casi todas las propuestas que intentan, honradamente, mirar sin prejuicios. Y, si de eso se trata, ¿vamos a brindar desde aquí una “interpretación recomendada”? ¿O vamos a ser verdaderamente valientes y atrevernos a leer con los niños, a hacer frente juntos a los interrogantes que surjan?

 

 


HERMAN Y ROSIE

Corimbo Herman y Rosie

 

Herman y Rosie.

Gus Gordon.

Corimbo

 

La cubierta deja intuir un disco de vinilo. Sobre él, dos personajes interpretan su música, uno de espaldas al otro. El ambiente de jazz impregna cada página de esta historia: ¿una canción de amor?

Dicho así, puede sonar un poco extraño para ser un libro infantil. Sin embargo, las peripecias y desencuentros de Herman y Rosie en las calles de Nueva York no desentonan en absoluto entre los libros que hemos elegido para iniciar nuestras Rutas del 2015: hay búsqueda, identidad y relaciones que la conforman, tanto con el entorno como con aquellos que lo habitan.

Y la clave está en los detalles, esos mismos detalles que los niños adoran. Temas, palabras e imágenes nos parecen engañosamente sencillos, pero se desarrollan con la calma cuidadosa de las cosas bien hechas:

Desde las guardas, con su plano cuadriculado y bien reconocible, nos sumergimos en la ciudad más retratada por el cine. Recorremos un escenario donde todos hemos vivido ya muchas aventuras, aunque nunca hayamos puesto en ella nuestros pies. De hecho, es fácil asumir también la personalidad y los sueños de los dos protagonistas, artistas desconocidos que viven su día a día en apartamentos vecinos. ¿Por qué, entonces, nos detenemos en sus miradas? Porque lo familiar está lleno de sorpresas: pequeñas fotografías que se insertan con naturalidad en el trazo suelto del ilustrador; pedazos de cuadrícula que adquieren vida nueva como baldosas, tejido o papel pintado; postales que actúan como viñetas; anuncios, avisos o asientos contables que se suman a la historia; un skyline de recortes impresos y texturas misteriosas que colorean el espacio.

La magia podría venirse abajo con facilidad cuando llega el encuentro final, por todos esperado. Pero la maestría del último acorde vuelve a poner a la ciudad en el centro de la pantalla, ahora transformada por la compañía, por la emoción de descubrir juntos lo cotidiano y convertirlo en un proyecto de futuro.

No te quedes sólo con una cara del disco. Escucha también la “cara B”.

 

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